«La gente habla y habla, pero no sabe qué es la escasez, darle la vuelta al arca y saber que el último mendrugo lo comimos ayer, e incluso así levantan la tapa una vez más, a ver si ha ocurrido un milagro como el de las rosas, pero hasta éste es imposible…» Jose Saramago. Levantado del Suelo.
En los últimos 17 años ha habido un giro en la política de algunos países (Argentina, Bolivia, Ecuador, Estados Unidos, Inglaterra, Venezuela) que sumado a un sentimiento de inconformidad de los ciudadanos frente a sus representantes ha contribuido al surgimiento de una forma de discurso conocida como populismo. Esta expresión suele asociarse a «fractura» de las «instituciones democráticamente constituidas» o ideologías predominantemente de «izquierda». La reiteración en el uso del vocablo y su connotación me lleva a intentar entender a que se refieren cuando hablan de populismo.
Para hablar de populismo es necesario entender previamente una serie de enunciados y condiciones sin las cuales es imposible ahondar en la expresión, quedándonos en la superficie y en una torpe interpretación.
El discurso político tiene poder para construir o destruir, es una forma de trasmitir ideas, formas de pensamiento que serán multiplicadas, repetidas o tergiversadas. Ese discurso puede contener o generar tres expresiones individuales o colectivas que son: 1- Estigmatización, 2- Discriminación, 3-Intolerancia.
Estigmatización en términos generales se entiende como: «Un proceso de deshumanización, descrédito y menosprecio de las personas pertenecientes a ciertos grupos, fundado a menudo en un sentimiento de disgusto. El estigma se asocia a un atributo, calidad o identidad que se considera «interior» o «anormal» y se basa en una brecha socialmente construida entre «nosotros» y «ellos»..». Naciones Unidas, Derechos Humanos, Oficina del Alto Comisionado Ma Catarina de Albuquerque.
Intolerancia por su parte, es descrita como: «Todo comportamiento, forma de expresión o actitud que VIOLA o DENIGRA los derechos del prójimo, o invita a violarlos o negarlos». Barrios Hernandez Romario, Intolerancia como foco de violencia en la sociedad. La intolerancia implica un daño que se genera a través de violencia verbal o física.
Discriminación, el termino mas amplio del espectro, diría que es: la transgresión de derechos inalienables, universales e inviolables, propios de los seres humanos y que le son inherentes por el hecho de SER. La no discriminación es el derecho, y como derecho esta consagrado en la normatividad internacional: –Declaración Universal de los Derechos Humanos, -Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos,-Convecion para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer,-Convención Internacional para la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial,- Convención de los Derechos del Niño.
El termino populismo se atribuye erróneamente a todo aquel que controvierte el estado de las cosas y mas exactamente quien cuestione el establecimiento, entendido este último como la forma de gobierno imperante en una región y en un momento determinado de la historia con sus características políticas, sociales, y económicas. Se tiende a estigmatizar a quienes consideran que es necesario darle un giro al statu quo desde y por los ciudadanos. El discurso que enfatiza en lo social es considerado por algunos sectores como una agresión o un peligro y por tanto buscan reducirlo a través de la imagen de nosotros «no violentos y superiores» y de un ellos «violentos e inferiores». Esta diatriba es peligrosa, marca relaciones de desigualdad y dominación suscitando equívocos, divisiones, estigmatizaciones que conllevan intolerancia, es decir violencia física o verbal. El irrespeto a la diferencia originado desde algunos sectores y multiplicado por diferentes medios es destructivo, no genera dialogo ni oportunidades democráticas de transformación hacia el desarrollo. Establecer espacios de entendimiento con participación de todos los actores, tolerancia en la diferencia NO es populismo, es exactamente todo lo contrario. Es el escenario ideal para la construcción de país.
En Latinoamérica, y Colombia en particular, es muy difícil hablar de democracia llevando a cuestas uno de los mayores indices de desigualdad de la región («0.55 medida por el coeficiente Gini donde 0 es la total igualdad y 1 total desigualdad». Cepal). Abordar el tema de manera seria, responsable, con argumentos, proyectos, programas claros y sensatos no debe convertir al oponente en enemigo del ‘orden’ político o social; al contrario, la oposición es indispensable para la democracia. Actuar en la oposición no es ser populista. El populismo no considera al «otro» como su igual, esta alejado del respeto por los Derechos Humanos, la constitución y la ley. Somos ciudadanos, iguales en derechos y obligaciones y así quedo consignado en el Preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos: «Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana..».Naciones Unidas.
Entonces que es populismo? Diría que es el desconocimiento de los derechos bajo el argumento de la defensa de los mismos. El éxito del populismo radica precisamente en el énfasis que hace a los derechos de un «pueblo vulnerado por agresiones internas o externas», no representado o desencantado de la «política». El populista se «considera» afín a las necesidades del «pueblo», entendiendo pueblo como la masa de individuos que pueden convertirse en potenciales votantes, es decir, el cuerpo electoral o quienes están excluidos del poder social; a ese grupo pretende impactar mediante un discurso de solidaridad y liderazgo, intentando identificar un enemigo común. El «otro inferior» se considera causante de los infortunios del «pueblo». El «otro» puede ser una forma de gobierno, un modelo económico, una clase social ,un grupo religioso o una situación de facto como la inmigración. El populista utiliza el concepto de unidad, nacionalismo o movilización para que bajo la identificación de un «nosotros superiores» se someta el «enemigo» al rechazo y ostracismo, desconociendo o vulnerando sus derechos. En sus alocuciones el populista no plantea programas sociales, económicos o políticos sostenibles a mediano o largo plazo, el discurso es vago y de difícil ejecución; no esta planteado bajo una plataforma de partido sino alrededor de una persona que se erige como líder. Los planeamientos populistas se construyen sobre el entendido de exclusión, destrucción o desconocimiento de un grupo social. Los argumentos inmersos en el discurso generan fuerte polarización en los asociados lo que implica intolerancia, estigmatización o discriminación.
Toda afectación, desconocimiento o violación del derecho del otro no es democracia. La construcción de una democracia requiere del otro como parte del todo, por lo tanto la oposición es indispensable en aquellas formas de gobierno que se consideran democráticas. La oposición enriquecer el debate y permitir la representación de todos los ciudadanos.
1685 John Locke planteaba la necesidad de sociedades tolerantes, así lo consignó en su Carta sobe la Tolerancia. » El sostenimiento, en la mayor medida posible, de la propiedad, de la paz y de la vida de cada individuo es su obligaron, por eso no debe perturbar o destruir a unos por la paz y la seguridad de los otros hasta que o haya probado la existencia de formas de salvar a todos».