Desesperanza.
“La gente habla y habla, pero no sabe qué es la escasez, darle la vuelta al arca y saber que el último mendrugo lo comimos ayer, e incluso así levantan la tapa una vez más, a ver si ha ocurrido un milagro como el de las rosas, pero hasta éste es imposible, porque ni tú ni yo recordamos haber puesto rosas en el arca, para eso es preciso recogerlas, no crean que nacen las rosas en los alcornoques, bonito sí sería, pero desvariar así es sólo efecto del hambre”. Levantado del Suelo, Jose Saramago.
La muerte del Médico Heandel Rentería Cordoba, tras resultar infectado por Covid-19, refleja la triste realidad de un país que nos ha tatuado la desesperanza.
El Dr Rentería, había escrito en su cuenta de Twitter semanas antes de morir: “Personal de asistencia de Hospital San Francisco de Asís. Haciendo frente a la situación. Pero viviendo un viacrucis total sin ayuda del estado y sin salarios desde hace 5 meses” 2 Abril,2020, Quibdó, Colombia. El médico Rentería, hacía un llamado de atención sobre la precaria situación del hospital departamental, evidenciando una vez más el nefasto sistema de salud y el persistente abandono estatal.
Este lamentable hecho, es la punta de un hilo demasiado largo, un hilo de abandono, injusticia, inequidad, violencia, despojo, y desplazamiento. Todo lo anterior, enmarcado bajo la riqueza del territorio Chocoano, riqueza de la cual se lucran unos pocos, figuras ajenas, verdaderos monstruos detrás de la barbarie.
Vamos por partes.
El Hospital “San Francisco de Asís”, es el único hospital de segundo nivel en el Departamento del Chocó, atiende más de 544.000 habitantes de 30 municipios, sin capacidad de atención en cuidado intermedio, ni cuidado intensivo; hospital que en Febrero del presente año, estuvo a punto de cerrar por su crítica situación financiera, y por las precarias condiciones de su planta física. La institución fue intervenida por la Superintendencia Nacional de Salud, desde Marzo de 2007 hasta Julio de 2016, intervención que no dió ningún resultado, por el contrario, el hospital se acercó a la liquidación con deudas superiores a los 37 mil millones de pesos. No obstante, la Corte Constitucional en Auto 039/17, resolvió: “…Enviar al Presidente de la República este proveído ante el reiterado incumplimiento de las órdenes dictadas por este Tribunal, para que en ejercicio de sus competencias adopte las medidas urgentes y necesarias tendientes a superar definitivamente las dificultades que impiden el goce efectivo del derecho a la salud de la población Chocoana”. Evidentemente el Estado no llegó, de ello da tristemente cuenta el afanoso llamado del Dr. Rentería.
El Estado no llega, 73 años de haberse constituido como Departamento y el estado aún no llega. El Departamento del Chocó, es uno de los cuatro departamentos del país con mayor número de desplazamiento forzado, 10.162 personas, según cifras de la Defensoría del Pueblo, 483.181 personas desplazadas entre (1985-2018). Equipo local de coordinación Chocó, Briefing Departamental. Esta grave situación no se detiene, el año anterior “66 eventos de desplazamiento forzado en los 4 departamentos del pacifico, dejaron por lo menos 19’726 personas desplazadas”. Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento, CODHES, Pacifico 2019. El desplazamiento forzado es un crimen de lesa humanidad, un delito de carácter penal internacional,tipificado en el Estatuto de Roma Art.7.
La población Chocoana enfrenta la tragedia del desplazamiento, sumada a la pobreza (Según cifras del DANE, la pobreza multidimensional en el Departamento para el 2018 fue de 45.1%, otras cifras hablan del 48%), y el abandono estatal. Todo ello, en una de las regiones con la mayor biodiversidad del planeta, con una privilegiada ubicación geoestratégica, recursos minerales, extensión de bosque nativo, y reserva de hidrocarburos; literalmente una mina de oro, pero no para los Chocoanos que la habitan, sino para las multinacionales mineras, que han implementado en la región sus megaproyectos.
En el 2011, “[…] se habían otorgado 157 concesiones mineras a compañías transnacionales en el departamento y se encontraban en trámite 1527 solicitudes de concesiones adicionales…las principales compañías que poseen intereses sobre el territorio son Anglo American, AngloGold Ashanti, Continental Gold, Grupo Bullet, Glencore AG y Explotaciones Chocó Mineros” El Caso del Proyecto Dojura, Ximena Gonzalez, Jhoana Rocha, Tierra Digna, Junio 2012.
Para el año 2019 una sola compañía, “ AngloGold Ashanti, tenia 184 títulos de explotación minera y hay 109 títulos más de empresas con las que tienen alguna relación porque son sus filial o porque comparten miembros de juntas directivas” Contagioradio, 4 de Septiembre de 2019.
Algunos estudios señalan una penosa relación entre masacres, desplazamiento y fecha de adjudicación de títulos mineros. Así, un informe sobre el tema establecía que “contrasta la ubicación de los títulos mineros con las solicitudes de restitución de tierras, desplazamiento forzado, asesinato de líderes sociales y masacres en los municipios donde se localizan las concesiones mineras”. Títulos Mineros de la Anglogold Ashanti Colombia S.A versus, despojo de tierras, desplazamiento forzado y asesinato de líderes sociales. Fundación Forjando Futuros.
La inmensa riqueza del Departamento del Chocó la disfrutan unos pocos, aparentemente ellos sí, protegidos por el estado, mientras los habitantes del departamento, la comunidad en general, ha sido la eterna olvidada y despreciada por el estado colombiano. En el año 2016, según un diagnóstico del Departamento de Planeación Nacional (DPN), de los 31 municipios del departamento, 6 no tenían servicio de alcantarillado, y 25 no contaban con sistema de tratamiento de agua residual. El Chocó es uno de los departamentos con el mayor número de poblados NO interconectados a una red eléctrica (509 poblados). Sipi, por ejemplo, municipio del Departamento del Chocó, permanece a oscuras, la cabecera municipal solo tiene servicio de energía eléctrica de 5 de la tarde a 11 de la noche. “La prestación del servicio de energía eléctrica en la cabecera municipal de Sipi y en las otras quince comunidades que pertenecen a este territorio se hace a través de plantas que consumen cada una en promedio 36 galones de ACPM durante 10 horas; es decir, para mantener funcionando solo una máquina es necesaria la inversión de 360.000 pesos al día y de 10’800.000 pesos al mes” Los 1.710 poblados que aún se alumbran con velas en el país, El Tiempo, 10 de Febrero, 2019.
Por otra parte, el Departamento enfrenta otra terrible realidad, “un grave déficit de seguridad alimentaria y desnutrición infantil”. En lo corrido del 2018, 25 niños murieron por falta de acceso a servicios de salud y agua potable. Verdadabierta.com, 21Octubre,2018. La situación llegó a tal extremo que, fue necesario buscar la protección de los menores y sus derechos, vía tutela, así mediante Sentencia T-080/18, de la Corte Constitucional, se consideró procedente la acción para la “PROTECCIÓN ESPECIAL DE LOS NIÑOS Y NIÑAS DE LAS COMUNIDADES INDÍGENAS DEL DEPARTAMENTO DEL CHOCÓ-Vulneración por deficiencias en el suministro de alimentos, de agua potable y saneamiento básico y en la prestación de los servicios de salud”.
El Departamento del Chocó, se ha convertido en un campo minado, por un lado las grandes multinacionales y sus ganancias en la explotación de oro y platino, los enormes dividendos de compañías dedicadas a la tala y comercialización de madera, “emprendimientos” que requieren para su rentabilidad de grandes extensiones de terreno, por otro lado, grupos armados de todos los espectros, actuando como “guardianes” de empresas y terratenientes, grupos armados disputándose los cultivos de coca y distribución de sustancias ilícitas a través del Pacifico; y en medio, vulnerable y a merced de la barbarie, sin un estado que los proteja, están los Chocoanos, asfixiados por una guerra que empezó ya olvidamos cuando y que no parece tener fin.
A la juventud que habita el Departamento del Chocó, se le está cercenando la esperanza, jóvenes que una vez logran terminar, cuando se puede, la educación básica, no consiguen continuar educándose, o no encuentran fuentes formales de empleo. Según la Alerta Temprana No 049-19, emanada de la Defensoría del Pueblo: “Quibdó es la ciudad de Colombia con mayor tasa de desempleo: en el trimestre comprendido entre el mes de febrero y abril de 2019 el desempleo correspondió a un 20.8%, en relación con la tasa nacional que, para el mes de abril, se ubicaba en un 10,3%. De igual forma, se evidencia que el índice de desempleo aumentó en comparación con el año 2018, que para el mismo lapso de tiempo fue de 18.2%”. Desesperanza, qué opción deja el estado ausente, cómplice por omisión de la desgracia? Formar parte de uno u otro grupo al margen de la ley, un destino cruel, que no fue el destino que soñaron, fue el que les dio la “patria”.
Por último, y como si lo anterior no fuera suficiente, a la calamitosa y vulnerable situación de la población civil, la destrucción del territorio y sus recursos; se pretende devastar 1.865 hectáreas de manglar y desgarrar el corazón de Utría.
Desesperanza, Colombia duele hasta la desesperanza.