«Era imposible resistirse a tal fervor patriótico, sobre todo porque, llegadas de no se sabe donde, comenzaron a difundirse ciertas declaraciones inquietantes, por no decir francamente amenazadoras, como por ejemplo, Quien no ponga la inmortal bandera de la patria en la ventana de su casa no merece estar vivo..» Jose Saramago, Las Intermitencias de la Muerte.

Diversas voces proclaman el ejercicio del autoritarismo como solución a los problemas que aquejan a Colombia. En alusión a ello, la Revista Semana publico el  6/3/2017 : «Colombia vuelve a la mano dura… Un estudio  del Centro Nacional de Consultoría revela que los sentimientos políticos de los colombianos están afectados por una fuerte preferencia por la autoridad…». Mas adelante, sin evidencia, el columnista asegura que : » La opinión general le apuesta a que las propuestas de autoridad tienen mas acogida que las actitudes conciliatorias». Por otro lado, un partido político utilizo como lema de campana la expresión: «Mano firme otra vez». Algunos políticos escribieron en sus cuentas de Twitter: «Ha faltado autoridad y liderazgo». ‘Ya es hora de mano firme». «..Colombia necesita autoridad». En ese orden de ideas quiero desglosar ese hilo delgado que separa el autoritarismo de otras formas de «autoridad» como el fascismo.

Los seres humanos no aprendemos las lecciones de la historia. Cuando las sociedades por diversas circunstancias llegan a niveles de contradicción, desesperanza e intolerancia, apelar al autoritarismo es peligroso; en ese camino se van debilitando las instituciones y los órganos de control. Los sistemas autoritarios se acercan al totalitarismo, lo que significa, la totalidad del poder bajo la mano de un individuo o partido.  La totalidad del poder hace referencia no solo al poder político, sino también al poder social; es decir, a todas y cada una de las actividades de los ciudadanos: la esfera económica, cultural, religiosa y por supuesto política. Estos sistemas son contrarios a la democracia y al ejercicio libre de los derechos, utilizan la represión como medio de control. El adoctrinamiento, las restricciones ligadas a la libertad de expresión, asociación, protesta; son características de este sistema. El fascismo, para algunos estudiosos es «subdivisión del sistema autoritario, para otros,  el autoritarismo y el fascismo son regímenes políticos. La diferencia entre sistema y régimen radica en que, al primero se le atribuye una fuerte interacción  con el sistema social mientras,  para determinados autores el régimen hace referencia exclusivamente al ámbito o sistema político». Jairo Diaz Pinzón, Regímenes y Sistemas Políticos, ESAP. Juan J Linz, Del Autoritarismo a la Democracia.  Para entender estos fenómenos, lo peligroso y cerca que pueden estar, es necesario revisar la historia.

A finales el siglo XIX y el siglo XX, fueron múltiples las voces que invocaron el establecimiento de un gobierno autoritario que daría salida a la crisis en Europa. Países devastados por la guerra y la pobreza. Para lograr consolidar ese proyecto, quienes lo impulsaban recurrieron a diversas estrategias:-infundir miedo al socialismo, los socialistas se levantaba como respuesta a las inmensas dificultades de la clase obrera y campesina, buscando reivindicar derechos al llamado «proletariado»; esto hizo que los terratenientes, temerosos de perder sus latifundios a manos de los «revolucionarios» se anexaran y apoyaran los movimientos de facto. -La iglesia y los trabajadores, recibieron prebendas a cambio de su anexión al proyecto, -se apelo al nacionalismo como reivindicación social, la patria como bandera de ascenso al poder. «El nacionalismo requiere creer demasiado en lo que es evidente que no es como se pretende». Eric Hobsbawm, Naciones y Nacionalismo desde 1780. Inicialmente el fascismo no tiene una ideología consolidada, se nutre de diversas fuentes, algunas de ellas tergiversadas; como ocurrió con los planteamientos de Nietzsche, del cual  utilizaron el concepto  «voluntad de poder», desarrollado en un contexto diferente, modificado y transformado en lo que se conocería como «Acción Directa»; que no era otra cosa que ejercer la persuasión mediante la agresión física sobre aquellos que estaban en desacuerdo con el movimiento fascista. Este movimiento va cooptado  todas las capas de la sociedad y debilitando el poder de las instituciones hasta hacerlas desaparecer. Sin instituciones de control, eliminados los pesos y contrapesos necesarios para el ejercicio de la democracia, se instaura la figura del líder en cuya cabeza recae todo el poder del estado.  Esto fue lo que inicialmente intento hacer Gabriel D’Annunzio en 1919, consolidado en 1922 por Benito Mussolini, quien ascendió al poder en Italia bajo la bandera del fascismo. Mas tarde, en 1933, Hitler, bajo premisas similares establece un partido único que se conocería como nacional socialismo.  El delgado hilo que puede separar el autoritarismo del fascismo requiere una mirada a la historia, no de otra manera se entendería el significado de estas modalidades de gobierno.

La historia no es lineal, diferentes hechos pueden ocurrir simultáneamente, algunas veces separados, otras como consecuencia o resultado unos de otros. El siglo XIX se caracterizo particularmente en Europa por la revolución industrial, la colonización, los enfrentamientos territoriales, el nacimiento de nuevas naciones, el desgaste del imperio otomano;la toma de territorios en otros continentes por parte de las potencias de la época; el desarrollo de nuevas ideologías políticas que se afianzarían a principio del siglo XX. Bajo ese contexto, se desata en 1914 la primera Guerra Mundial. Previamente se habían establecido una serie de alianzas en las cuales Gran Bretaña, Francia, y Rusia constituyeron la triple Entente; mientras Austria-Hungría, Alemania, y mas adelante Italia, formaron lo que se conocería como la Triple Alianza. Múltiples y previos a la guerra fueron los conflictos entre Austria y Serbia. La perdida del territorio Serbio conocido como Boznia-Herzegobina a manos de Austria formo parte de esos enfrentamientos; finalmente los hechos desencadenaron en el asesinato en Sarajevo de Francisco Fernando, archiduque del imperio Austro-Hungaro; y el subsiguiente ataque a Serbia por parte de Austria. Bajo el mando del zar Nicolas II, Rusia, decide entrar apoyar a Serbia; a pesar de las terribles condiciones que padecían los rusos en ese momento, deterioro económico que había sido agudizado por la perdida de la guerra Ruso-Japonesa. La pobreza sacudía tanto al ejercito como a los civiles, «12 millones de Rusos marcharon al combate», «la deuda publica ascendió a sesenta mil millones de rublos». Castello Jose Emilio, La Primera Guerra mundial, La Gran Guerra, Madrid, Anaya. 2010. El hambre y la miseria que padecía la población fue el detonante de un conflicto civil que mas adelante se convertiría en la revolución Bolchevique. A la caída del zar, fueron los revolucionarios quienes aceleraron la salida de Rusia de la guerra, firmando entonces el tratado de paz de Brest Litovsk (1917-1918). Tratado que implico la entrega por parte de Rusia de Polonia, Lituania, Livonia. Una vez Rusia fuera de la guerra suponía el fortalecimiento de Alemania, sin embargo esto no ocurrió. En 1919 se acuerda un armisticio que lleva a la firma del Tratado de Versalles. El periodo que transcurrió  durante y después la guerra se caracterizo por la pobreza y hambruna, desplazamiento de los habitantes del campo a la ciudad.

Paralelo a la guerra se desarrollaba la revolución industrial, que implico por un lado avance, pero por otro lado condiciones difíciles para los trabajadores. Como consecuencia se empieza a gestar un movimiento social que buscaba por diversas vías la reivindicación de la clase obrera. Manifestaciones y huelgas se sucedieron en diferentes puntos de Europa; es entonces, bajo ese contexto, que se da forma  a un proyecto político que mas adelante se conocería como socialismo. Corriente política y social, que originalmente pretendía ser internacional, de tal manera que el  movimiento se extendería simultáneamente a diferentes países europeos, pero los acontecimientos y realidades propias de cada país impidieron que los hechos ocurrieran de esa forma; por lo tanto, la única revolución que estallo  fue la Revolución de Octubre. La reacción a los movimientos socialistas, a la revolución Bolchevique, las condiciones de pobreza y desesperanza, así como el resultado de la primera Guerra Mundial y la respuesta al tratado de Versalles, da los elementos para el surgimiento del sistema conocido como fascismo.

No olvidemos la historia para que no tengamos que repetir los errores del pasado. Las crisis económicas, entiéndase como el incremento en los niveles de pobreza e inequidad, así como el debilitamiento de los órganos de control, tales como el parlamento, pueden llevar a la radicalización del discurso político, consolidando a un individuo o partido a lo que en la Italia fascista fue la marcha de las camisas negras al poder. Es por tanto mandatorio en una democracia el fortalecimiento y transparencia de las instituciones de control, la pluralidad de actores en el debate social y político, la tolerancia participativa. No se debe temer a la controversia con argumentos, ni a la diversidad de ideas, programas políticos o de gobierno; cuanto mas heterogénea y participativa es una sociedad, mayor su nivel de democracia y quizás menor su nivel de violencia.