«Libertas omnibus rebus favorabilior est» Gayo.
Siglo XXI dominado por diversas plagas, una de ellas, la intolerancia. Para hablar de intolerancia considero necesario hacer un análisis de la concepción de libertad y específicamente libertad de expresión. Por supuesto no pretendo hacer de esta entrada un extenso estudio filosófico.
Se ha escrito durante siglos acerca de la libertad. Filósofos, teólogos, reyes, lacayos, guías espirituales de toda índole, «padres» de la ley y el derecho, han intentado dar un significado a la expresión. Libertad como la relación con el ser y de este con la sociedad. Hasta que punto se es libre para si mismo y hasta que punto esa libertad esta determinada por el entorno, hasta que punto la libertad esta arraigada a un concepto cultural, impuesto por el medio en el cual se desarrolla el individuo.
Aristoteles, en el libro III de la ética de Nicomaco, capitulo 5: «Pero si alguien dijera que todos aspiran a lo que les parece bueno, pero no controlan este parecer (t^es de phantasies ou kyrioi), sino que según la índole de cada uno así se les aparece el fin, si cada uno es en cierta manera el causante de su propio habito, también sera el causante de su parecer.» Mas adelante Emmanuel Kant diría: «Libertad en el pensamiento significa el sometimiento de la razón a ninguna otra ley que la que ella únicamente se da.» (Prolegomenos a toda metafísica futura que pueda presentarse como ciencia, IV. p. 253: ).
Hoy, en el preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos se establece: «Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana…»
Bajo el actual concepto «universal», democrático y jurídico de libertad, todos los individuos podemos dirigir el ser , real o imaginario hacia donde consideremos, sin estar sometidos a presión, ni opresión. Sin embargo ante las actuales circunstancias, aquellas que me motivaron a escribir esta entrada, considero que el pensamiento de Sarte se acerca mas a lo que deseo transmitir, me refiero a : » El ser para- si y el ser para- otro». En el ahora existen limitaciones a el sentido de libertad, limitaciones dadas por las leyes que rigen los pueblos, leyes establecidas por el consenso social, limitaciones establecidas por convicciones religiosas, limitaciones de seguridad y la limitación que considero mas importante , aquella dada por el respeto hacia el otro(a).
En días anteriores se cometió un acto de barbarie que cegó la vida a un grupo de personas pertenecientes a un diario francés, acción que ha sido amplia mente difundida por los medios de comunicación alrededor del mundo. Es un actuar ciego, desmedido y cruel tal como aquella cruel masacre cometida por esos mismos días a otro grupo de individuos en Nigeria y que no tuvo la repercusión noticiosa que si tuvo el hecho al diaria francés. Quizas mas adelante, en otra entrada escriba acerca del que considero colonialismo contemporáneo. Sin embargo, el punto que me interesa es que en esos dos lamentables hechos, existe un común denominador; la intolerancia. La intolerancia ante aquel (aquella) que es diferente, diferencia que esta dada por la concepción propia de si mismo, del ser y su libertad y por la concepción social, cultural, religiosa, étnica en la cual se desarrolla el individuo. Los seres humanos somos ‘libres’ se dice desde la revolución francesa, pero no se puede imponer la libertad sobre el otro(a), no se puede imponer la libertad vulnerando el derecho del otro(a). NADA justifica la violencia, la barbarie de acabar con la vida del otro(a), pero tampoco se puede vulnerar el derecho del otro(a) bajo el escudo de la libertad y de la «libertad de expresión». El común acuerdo social ha decidido volitivamente poner limites al actuar del individuo y el respeto como forma de tolerancia debería enmarcar una sociedad mas civilizada. No se puede bajo el escudo de la libertad de expresión menospreciar las creencias de un individuo o grupo social, no se puede bajo el escudo de la libertad de expresión menoscabar, agredir, reducir a un ser humano o grupo social por que se es diferente; tal actuar entra en el campo de la agresión y de lo que últimamente se ha dado en llamar «bullying». Los seres humanos somos libres, libres de decir y hacer, libres hoy en día para utilizar los medios masivos de comunicación, pero no se puede actuar irresponsablemente bajo la premisa de la «libertad de expresión»; hay un limite, el otro(a) es el limite.